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La Promesa de la Paz Mundial |
| Esa Gran Paz por cuya
realización han suspirado durante siglos los hombres de buena voluntad (..) se encuentra,
por fin, al alcance de las naciones. Por vez primera en la historia se hace posible mirar
el planeta entero, con toda la miríada de sus pueblos diversos, desde una misma
perspectiva. La paz del mundo no sólo es posible, sino que es inevitable. Representa la
nueva fase en la evolución de este planeta, o en palabras de un gran pensador, la
«planetización de la humanidad».
El género humano, en tanto unidad orgánica
diferenciada, ha discurrido a través de las etapas de infancia y niñez, y se encuentra
ahora culminando el período de su turbulenta adolescencia, en la antesala de su tan
esperada llegada a la madurez (..).
Ha llegado la hora cuando los que predican los
dogmas del materialismo, sean del Este o del Oeste, sean del capitalismo o del socialismo,
deben rendir cuentas del liderazgo que han pretendido ejercer. ¿Dónde está el «nuevo
mundo» prometido por esas ideologías? ¿Dónde está la paz internacional a cuyos
ideales proclamaban rendir devoción? ¿Dónde quedan las conquistas y logros culturales
que habían de producirse con el engrandecimiento de esta raza, de esa nación o de
aquella clase particular? ¿Por qué la inmensa mayoría de las gentes del mundo zozobran
en el hambre cuando riquezas imposibles de soñar por faraones, césares o incluso por las
potencias imperialistas del siglo diecinueve, se encuentran a disposición de los actuales
árbitros del destino humano? (..).
Es claro que se requieren esfuerzos urgentes para
remediarlo. Se trata fundamentalmente de una cuestión de actitud. ¿Persistirá la
humanidad en su porfía, aferrándose a conceptos gastados y presupuestos impracticables?
0 bien ¿darán sus líderes un paso adelante, prescindiendo de ideologías, y con
voluntad resuelta consultarán en la búsqueda solidaria de soluciones adecuadas? (...).
(...) en esencia, la paz se funda en un estado interior alentado por una actitud
espiritual o moral, y es sobre todo llamando a esa actitud como surge la posibilidad de
hallar soluciones duraderas (...).
El orden mundial sólo puede cimentarse tomando firme conciencia de
la unidad de la humanidad, verdad ésta que todas las ciencias humanas confirman. La
antropología, la fisiología y la psicología reconocen la existencia de una sola
especie, si bien infinitamente variada en los aspectos secundarios de la vida. Reconocer
esta verdad requiere abandonar toda clase de prejuicios, sean de raza, clase, color,
credo, nación, género, grado de civilización y, en general, de todo cuanto sirve de
excusa para que ciertas personas se consideren superiores a otras (...).
LA CASA
UNIVERSAL DE JUSTICIA |
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" Texto tomado de Los
Bahá'ís, publicación de la Comunidad Internacional Bahá'í " |
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