n 1985 los bahá'ís de
todo el mundo realizaron un gran esfuerzo a fin de erradicar de la conciencia humana las
viejas actitudes y modos de actuar que por tanto tiempo han formado barreras aparentemente
infranqueables para el logro de la paz mundial.
La campaña comenzó con una carta, titulada La promesa de la pez
mundial. Sus destinatarios eran «los pueblos del mundo». En ella se, hacía un
llamamiento para que los, dirigentes mundiales se reunieran a discutir los medios y vías
que conducen a la paz del planeta. Pero no se limitaba a solicitar medidas de los
dirigentes políticos. El documento analizaba las razones que han motivado que la paz se
haya considerado por largo tiempo inalcanzable; citaba como barreras el nacionalismo, el
racismo, la pobreza y las disputas religiosas; por último describía nuevos enfoques que
permiten la demolición de esas barreras.
El documento, obra de la Casa Universal de Justicia, también señalaba
que, puesto que la humanidad está entrando en su etapa de madurez colectiva, tales
barreras pueden por fin ser derrumbadas. La paz es ahora inevitable; pero, eso sí, queda
por ver si se alcanza mediante la colaboración inteligente o bien tras desastrosos
conflictos. (Véanse extractos en página 71.)
Espoleada por este mensaje, la comunidad mundial bahá'í inició una
campaña sistemática para difundir las ideas del documento. En pocos años, más de un
millón de ejemplares habían sido diseminados. Entre quienes lo recibieron se incluyen
figuras de gobierno, académicos y la mayoría de los Jefes de Estado. Coincidiendo con
esta distribución, muchas revistas y periódicos de todo el mundo reprodujeron el texto
en su totalidad o en parte. Con idéntico fin las comunidades bahá'ís de todo el globo
organizaron miles de conferencias de paz a nivel local, regional y nacional. Tampoco
faltaron seminarios, conciertos, representaciones dramáticas, exposiciones y ferias.
En 1987, la Comunidad Internacional Bahá'í y cinco Comunidades
nacionales bahá'ís recibían de las Naciones Unidas el premio «Mensajero de Paz»,
galardón concedido en reconocimiento a la labor prestada por las organizaciones no
gubernamentales durante el año 1986, declarado por Naciones Unidas Año Internacional de
la Paz.