bdu'l-Bahá también
desempeñó un papel fundamental como exponente de la visión mundial de Su Padre en
términos que una mente occidental pudiera comprender, un logro que aceleró enormemente
la transformación de la Fe Bahá'í, que pasó de estar formada por un pequeño
movimiento de gentes de Oriente Medio, a ser la religión mundial que es hoy día.
Tras la muerte de Su Padre, 'Abdu'I-Bahá siguió siendo prisionero del
Imperio Otomano. Gracias a las cartas y al contacto directo con los creyentes occidentales
que viajaban a Palestina, pudo dirigir la expansión de la Fe más allá de Oriente Medio.
La revolución de los Jóvenes Turcos hizo posible que 'Abdu'I-Bahá
quedara en libertad para viajar. En agosto de 1911, dejaba la Tierra Santa a fin de
realizar un viaje de cuatro meses con estancias en Londres y París, ciudades en donde se
reunió con los primeros creyentes occidentales y donde impartió conferencias diarias
sobre la Fe Bahá'í y sus principios.
En la primavera siguiente, 'Abdu'l-Bahá se embarcó en una gira de un
año que Le llevaría por toda Europa, Estados Unidos y Canadá. La visita sirvió de gran
estímulo para el avance de la Fe Bahá'í en aquellas tierras.
En las más de 40 ciudades norteamericanas que visitó fue recibido con
aclamaciones y muestras de respeto tanto por parte de creyentes como de no creyentes. En
una ciudad tras otra fue invitado a dirigirse al público en iglesias y sinagogas, así
como ante organizaciones y agrupaciones distinguidas.
« Pronto el orden actual será enrollado y otro nuevo desplegado en su
lugar. Verdaderamente, el Señor habla la verdad y es el Conocedor de cosas no vístas ».
--Bahá'u'lláh |
El efecto resultante fue que la Fe Bahá'í quedó establecida como una
gran fuerza de reforma social y renovación religiosa. El mensaje de Bahá'u'lláh -con su
llamamiento a una sociedad humana nueva y pacífica- había sido proclamado en el mundo
industrializado, y una nueva generación de creyentes firmes había engrosado sus filas.
'Abdu'I-Bahá estableció un plan de largo alcance para la
internacionalización de la Fe. En una serie de cartas dirigidas a los creyentes de
Norteamérica, éstos recibieron la encomienda de esparcirse por todo el mundo y promulgar
la Fe Bahá'í y sus principios.
'Abdu'I-Bahá había regresado a la Tierra Santa antes del estallido de
la Primera Guerra Mundial. En las alocuciones que había dado en Occidente ya había
advertido sobre la inminencia de la conflagración, encareciendo a que se estableciese
alguna forma de comunidad de naciones que pudiera poner freno a tal guerra.
Durante la guerra, 'Abdu'l-Bahá puso en acción los principios que Él
y Su Padre habían predicado. Por ejemplo, Él mismo supervisó personalmente un proyecto
agrícola junto al lago Tiberíades, gracias al cual pudo abastecerse de trigo la zona y
alejar el peligro del hambre en la región. Tras la guerra, 'Abdu'I-Bahá fue nombrado
Caballero por el Gobierno británico.