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Un siglo de crecimiento y expansión |
LA FE BAHÁ'Í MANTIENE SU UNIDAD
TRAS BAHÁ'U'LLÁH
La cuestión sucesoria ha sido fundamental en todas las
religiones. El fracaso en este punto ha sido la causa de cismas inevitables. La Fe
Bahá'í es la única religión mundial que ha resistido a la fragmentación.
A
la muerte de Bahá'u'lláh en 1892 apenas había 50.000 bahá'ís
en todo el mundo. La Fe se había difundido por una mayoría de países y territorios de
Oriente Medio y del subcontinente indio. No obstante, en Europa, las Américas, África
subsahariana, Asutralasia y la mayor parte de Asia Bahá'u'lláh y Sus enseñanzas eran
desconocidos.
Hoy día, la Fe Bahá'í es la religión
independiente más extendida geográficamente tras el cristianismo. Cuenta con presencia
en por lo menos 205 países y territorios dependientes y unos cinco millones de seguidores
(cien veces más que hace un siglo).
La historia de su crecimiento y expansión está íntimamente ligada a
dos figuras señeras de la Fe Bahá'í: 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi, sobre cuyas
personas recayó sucesivamente la jefatura de la Fe a la muerte de Bahá'u'lláh.
Tal y como se apuntaba en la última sección, el gobierno de la Fe
Bahá'í descansa en cuerpos democráticamente elegidos. Cumplir con la voluntad de
Bahá'u'lláh en este sentido fue obra de estos dos dirigentes hereditarios. El papel que
desempeñaron como sostenedores de la unidad esencial de la Fe Bahá'í carece de
parangón en la historia religiosa.
La cuestión sucesoria ha sido fundamental en todas las religiones. El
fracaso en este punto ha dejado como secuela cismas perdurables. Hoy día, existen más de
2.000 sectas cristianas, 1.000 islámicas y divisiones comparables en el hinduismo,
budismo y judaísmo. Muchas de las sectas resultantes surgieron por desavenencias en torno
a quién tendría autoridad para interpretar la escritura sagrada.
« Mi objeto no es sino el mejoramiento del mundo y la tranqudidad de sus pueblos
». --Bahá'u'll'áh |
Bahá'u'lláh
evitó el cisma mediante un procedimiento aparentemente simple: la redacción de un
Testamento. En él no sólo designaba a Su hijo mayor para sucederle, sino que también le
transmitía la autoridad de interpretar Sus escritos y de convertirse en el punto focal
para la unificación de la comunidad.
`Abdu'l-Bahá:
el Maestro
Retrospectivamente, se hace claro que Bahá'u'lláh había preparado
cuidadosamente a 'Abdu'I-Bahá para la sucesión. 'Abdu'l-Bahá nació el 23 de mayo de
1844, la misma noche en que el Báb hacía Su declaración. De niño sufrió la suerte de
Su Padre durante las primeras persecuciones dirigidas contra los babíes.
« La religión de Dios es para el amor y la unidad; no la conviertas en
causa de enemistad y disensión ». --Bahá'u'lláh |
Tenía ocho años de
edad cuando Bahá'u'lláh fue arrojado a un calabozo. Al visitarlo vio una argolla de
hierro y cadenas prendidas al cuello de Su Padre.
Con la edad 'Abdu'I-Bahá llegó a ser el compañero más cercano de Su
Padre, por cuyo encargo hubo de realizar importantes cometidos. Entre ellos el de
entrevistar previamente a quienes acudían a ver a Su Padre, una medida destinada a
protegerle de imposiciones frívolas o malintencionadas.
En Akká, cuando todo el grupo de bahá'ís prisioneros había caído
enfermo de fiebres tifoideas, malaria y disentería, fue 'Abdu'I-Bahá quien se desvivió
por limpiar, cuidar y alimentar a los pacientes. Hasta que, finalmente, también Él cayó
abatido por el mal. Durante un mes permaneció en estado crítico.
Estos rasgos de desprendimiento, erudición y gran humildad, junto con
la obvia admiración del propio Bahá'u'lláh, Le valieron a 'Abdu'l-Bahá el titulo de
«Maestro», un término todavía usado por los bahá'ís para referirse a 'Abdu'l-Bahá.
A la muerte de Bahá'u'lláh, y a pesar de los
términos expresos de Su Testamento, algunos familiares, vencidos por la envidia,
intentaron usurpar el puesto de 'Abdu'I-Bahá. Repetidas veces la ambición les movió a
tratar de crearse sus propios seguidores.
Es significativo, teniendo en cuenta la rapidez con que otras
religiones sufrieron cismas, que ninguno de los grupos disidentes haya conseguido
mantenerse y crear una división permanente en la Fe Bahá'í. De hecho, cada grupo se
desintegró a la muerte de sus respectivos dirigentes, por lo que no ha habido sectas o
denominaciones que hayan logrado mantenerse. Los bahá'ís atribuyen esta unidad al poder
del «Convenio». [Véase página 49.]
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" Texto tomado de Los
Bahá'ís, publicación de la Comunidad Internacional Bahá'í ". |
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| 'Abdu'l-Bahá en Paris, 1911 |
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| 'Abdu'l-Bahá de joven. |
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