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Un sistema global de gobernación

EL ORDEN ADMINISTPATIVO BAHÁ'Í

De acuerdo con el modelo marcado por Bahá'u'lláh, las comunidades bahá'ís deciden sus asuntos mediante consejos de gobierno, libremente elegidos, cuya misma existencia pone en entredicho ideas comúnmente aceptadas sobre las limitaciones inherentes al sistema democrático.

El siglo veinte puede describirse en una sola frase como un experimento único y prolongado de gobernación mundial. Una cuestión de fondo ha estado presente en todos los movimientos, conflictos e instituciones de los últimos noventa años: ¿cómo va a gobernarse la humanidad a sí misma?

A comienzos de siglo la monarquía absoluta había sido ya desbancada. La Primera Guerra Mundial no hizo sino sacudir sus instituciones remanentes. La segunda guerra mundial decidió la suerte del fascismo y condujo al fin de la era colonial. Ahora, el experimento más ambicioso de todos, el comunismo, se ha visto igualmente desacreditado. Sólo queda la democracia. ¿Pero qué clase de democracia?

Aunque claramente superior a los otros sistemas ensayados hasta la fecha, la democracia -tal y como se practica hoy día- se ve sometida no obstante a sus propias convulsiones.

En Occidente, y a pesar de su éxito, el sistema multipartidista empieza a revelar de manera creciente sus propias limitaciones. En muchos países la corrupción, el cruce de insultos, las campañas negativas, el baile de votos y la indecisión han conducido a una apatía por parte de los electores cuya magnitud amenaza la integridad del conjunto del sistema.

En los países del Este, los nuevos experimentos se ven amenazados por un sinfín de problemas y fuerzas: inexperiencia, antiguas tensiones interétnicas, expectativas culturales variables, etc.

Cada vez es mayor el número de personas que hoy día se pregunta si existe alguna forma de gobierno que realmente resulte viable.

En la periferia de este debate la comunidad mundial bahá'í viene desarrollando una extraordinaria alternativa. El sistema administrativo mediante el cual la comunidad decide sus asuntos fue expuesto en los escritos de Bahá'u'lláh y fue concebido como expresión práctica de los principios sociales que Él enseñó. A decir verdad, la idea de que existe un patrón divino para la administración de la Fe Bahá'í forma parte importante de la definición del credo y práctica bahá'ís, tanto como puedan serlo las doctrinas espirituales y sociales de Bahá'u'lláh.

La autoridad en los asuntos comunitarios descansa en los consejos de gobierno libremente elegidos a nivel local, nacional e internacional. Si bien muchos de sus elementos son similares a los habituales en democracia en materia de elección, administración y gobierno, visto en su conjunto, presentan un claro contraste. El proceso de elección, por ejemplo, excluye cualquier forma de electoralismo o presentación de candidaturas. No obstante, ofrece a cada elector la mayor oferta posible de candidatos.

El proceso de toma de decisiones empleado en los consejos bahá'ís es asimismo original. Su método no está basado en la confrontación y procura lograr el consenso comunitario mediante el acercamiento de posiciones, y no enfrentando unas con otras.

Para los estudiosos de la historia y teoría políticas el aspecto más destacable radica en el equilibrio que logra entre la libertad individual y la promoción del bien común.


La expresión personal

El mensaje de Bahá'u'lláh va dirigido no sólo a la humanidad en su conjunto, sino también a la conciencia de cada persona. "Preocupaos fervientemente por las necesidades de la época en que vivís -tal es su exhortación- y centrad vuestras deliberaciones en sus exigencias y requísitos". La persona humana posee unos poderes morales, intelectuales y espirituales imprescindibles para el avance de la civilización. Liberar estas potencialidades creativas del alma racional representa tanto un desafio lanzado para la gobernación de los asuntos humanos como para la promoción de los procesos democráticos de toma de decisiones. El orden administrativo establecido por Bahá'u'lláh requiere que las instituciones elegidas estimulen el desarrollo y ejercicio de estos poderes. Sin embargo, debe atender debidamente a este requisito mediante instituciones complementarias encargadas de aconsejar, estimular y ayudar a otros miembros individuales de la comunidad bahá'í y cuerpos elegidos. Los Ilamados a prestar tan esencial servicio, mujeres u hombres, son elegidos sobre la base de la eminencia lograda por su experiencia, sabiduría madura y otras cualidades personales destacadas.

Su nombramiento dota a la comunidad bahá'í de un cuerpo extraordinariamente diversificado de personas. Su misión es proporcionar inspiración sobre la mejor manera de trasladar a la vida diaria las enseñanzas de Bahá'u'lláh. Aunque carecen de autoridad decisoria estos distinguidos servidores de la Fe ejercen un papel vital en la formación de la vida comunitaria bahá'í.

Los miembros de estas instituciones designadas no constituyen una casta eclesiástica. Prestan servicio durante un período fijo de años, y a su término vuelven a ocupar sus puestos habituales dentro de la comunidad. Sus obligaciones no incluyen funciones sacerdotales, ni poseen especial autoridad al interpretar las enseñanzas bahá'ís, por más que sus aportaciones y puntos de vista merezcan el respeto de creyentes y cuerpos administrativos por igual.


Decisión en grupo

Sobre la base de una serie común de principios consultivos y electorales, el sistema bahá'í de toma de decisiones se organiza en torno a un conjunto de consejos de gobierno libremente elegidos. Esta jerarquía revierte la toma de decisiones al nivel inferior donde resulte practicable -lo que le convierte en sí mismo en un vehículo único para la democracia de base-, y al mismo tiempo proporciona cierto nivel de coordinación y autoridad que permite la cooperación a escala global.


La Asamblea Local

El orden administrativo bahá'í asienta sus cimientos en la Asamblea Espiritual local, el cuerpo de gobierno comunitario elegido cada año en toda comunidad en donde residan nueve o más adultos bahá'ís. Vale la pena describir con cierto detalle el modo de operar de la Asamblea Espiritual local, dado que muchos de sus rasgos tienen su correspondiente reflejo en el nivel nacional e internacional. El área de la Asamblea Espiritual local suele ser definida por las demarcaciones gubernativas. En otras palabras, todos los bahá'ís que viven dentro del área de una aldea, pueblo, ciudad o distrito cívico entran dentro de la jurisdicción de la Asamblea Espiritual de dicha localidad.

La Asamblea Espiritual local es elegida cada año mediante voto secreto. En abril, todos los bahá'ís adultos de la comunidad en cuestión se reúnen para la elección. Los que no pueden asistir personalmente pueden votar por otros procedimientos. Después de un período de oración y meditación, cada creyente escribe nueve nombres correspondientes a las personas que a su entender mejor capacitadas están para administrar los asuntos de la comunidad.

Las cualidades que dichas personas deben reunir son mencionadas muy claramente en los escritos bahá'ís. Los electores deben considerar "los nombres de aquellos personas que mejor combinan las cualidades necesarias de lealtad incuestionable, devoción desprendida, mente bien preparada, habilidad reconocida y experiencia madura".

Quizá el aspecto más sorprendente de todo este proceso radique en la ausencia de papeletas preparadas, o de cualquier sistema de candidaturas. En lugar de ello, cada adulto bahá'í de la comunidad es elegible como miembro de Asamblea Espiritual local.

No es preciso que las personas elegidas reciban una mayoría de votos. Las nueve personas más votadas son las seleccionadas. Dado que en principio cualquier miembro de la comunidad es candidato, los electores tienen la oportunidad de votar en conciencia con libertad absoluta de elección.

En consecuencia, las personas de reconocida madurez, experiencia y humildad tienden a ser las elegidas, y no simplemente las que son suficientemente atrevidas o lo bastante egoístas para presentarse al cargo.

Aunque un sistema como éste difiere de los usos políticos convencionales, en la práctica resulta sorprendentemente efectivo. El énfasis global del sistema electoral bahá'í recae en la búsqueda de dirigentes que posean cualidades de desasimiento, capacidad intelectual y sabiduría.

Actualmente, las Asambleas Locales velan por una gran variedad de asuntos que son la esencia de la vida comunitaria bahá'í. Entre las actividades que supervisan figuran la educación de los niños, la observancia de los días sagrados, los servicios devocionales, las clases de estudio, las discusiones, actos sociales, celebración de matrimonios, divorcios y funerales. Muchas Asambleas Locales de todo el mundo llevan a cabo proyectos educativos, económicos y medioambientales de pequeña escala.

Las Asambleas Locales supervisan asimismo la Fiesta de 19 Días, la cual -tal y como se apuntaba más arriba- es la piedra angular de la actividad comunitaria. [Ver página 12] Aunque la Asamblea constituye en última instancia la fuente final de la toma comunitaria de decisiones, la institución de la Fiesta aporta un componente sustancial de gobernación de base.

Las instituciones consiliativas desempeñan un papel importante, al facilitar asesoramiento e incluso ánimos en la toma de decisiones, de modo parecido a como facilitan apoyo moral al creyente particular. Haciendo acopio de su propia experiencia madura, los miembros de estas instituciones de apoyo proporcionan consejo basado fundamentalmente en los principios de los escritos bahá'ís, así como en un amplio campo de acciones alternativas que han demostrado su eficacia en situaciones similares. La Asamblea Espiritual se reserva el derecho de decisión final en cualquiera de los asuntos consultados, derecho que ejercerá en reunión separada.
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" Texto tomado de Los Bahá'ís, publicación de la Comunidad Internacional Bahá'í ".


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Foto de la pagina 40

La sede de la Casa Universal de Justicia en el Monte Carmelo.

Foto de la pagina 42

Elección bahá'í en Tailandia.

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Elección bahá'í en Tailandia.

 

 


 

 

 

 

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