omo lugares destinados a la oración
y a la meditación, las Casas de Adoración Bahá'í son los edificios religiosos que por
su función más se asemejan a la Iglesia, al templo o a la mezquita. Y no obstante
también son algo más.
Tal como las vio Bahá'u'lláh, en su día las
Casas locales de Adoración llegarán a ser el eje central de la vida espiritual de una
comunidad, así como la expresión concreta de sus preocupaciones humanitarias.
Hasta la fecha han sido construidas siete Casas de Adoración, al menos
una por continente (en señal del progreso global de la Fe). En la etapa actual de su
desarrollo, los bahá'ís se han centrado en la creación de instituciones sociales y
espirituales de vida comunitaria, más que en la construcción de los edificios físicos.
Aun así las Casas de Adoración ya construidas se alzan como faros que llaman al mundo a
un nuevo modo de vida y adoración.
Cada templo posee su propio diseño, si bien se ajustan a una serie de
requisitos arquitectónicos que les confieren unidad temática: todas las Casas Bahá'ís
de Adoración poseen nueve lados y una cúpula central.
La primera Casa de Adoración fue construida en Rusia, en la ciudad de
Ishqabad, en el Asia Central. Fue terminada en 1908 y cumplió sus funciones al servicio
de aquella región hasta que en 1938 fue expropiada por el gobierno soviético. En 1962 el
edificio fue demolido tras haber sufrido los embates de un terremoto.
En más de un sentido la Casa de Adoración de Ishqabad se adelantó a
su época. Además de servir como centro espiritual de la floreciente comunidad bahá'í
de la región, fue una expresión práctica de los ideales humanitarios de la comunidad.
En las dependencias colindantes se alzaron una escuela, un hospital y una hospedería.
La primera Casa de Adoración de Occidente fue concluida en 1953 y
está situada en Wilmette, Illinois, EEUU, a orillas del Lago Michigan, al norte de
Chicago. La filigrana de su cúpula y la extraordinaria ornamentación combinan rasgos
procedentes de varios estilos arquitectónicos de Oriente y Occidente. Son ya varios los
millones de visitantes que se han acer. cado a admirarla. Más adelante fueron construidas
otras Casas de Adoración en Kampala, Uganda; en los alrededores de Sydney, Australia; en
las afueras de Francfort, Alemania; y en Apia, Samoa Occidental.
La Casa de Adoración de más reciente factura es la Casa de Adoración
de Nueva Delhi, en la India, cuya construcción terminó en 1986. Desde entonces ha sido
objeto de atención en cientos de periódicos y artículos de revistas, y ha conseguido
numerosos galardones por su diseño.
Inspirado en la imagen de la flor de loto, el diseño se compone de 27
"pétalos" independientes y recubiertos de mármol que se alzan formando grupos
de tres, constituyendo así los nueve lados.
Las nueve puertas dan entrada a una sala central con capacidad para
acoger a 2.500 personas. Con sus algo más de 40 metros de altura y con su luminosa
superficie, el templo da a veces la impresión de flotar sobre las diez hectáreas de
terreno en que se halla enclavado, en las afueras de la capital india.
En unos pocos años el templo de Nueva Delhi se ha convertido en una de
las mayores atracciones del mundo. A él acuden más de dos millones y medio de visitantes
al año. Durante los días festivos hindúes suelen acudir a él más de 100.000
visitantes, cifra que da cierta idea de la reverencia en que es tenido por las gentes de
todos los credos de la India.
Y es que las Casas Bahá'ís de Adoración están abiertas a las
personas de todas las religiones sin distinción. No hay sermones, ni rituales ni clero.
Por todo el mundo son ya más de 120 los terrenos que han sido
seleccionados como emplazamiento de futuras Casas de Adoración. A su debido tiempo, todas
las comunidades bahá'ís contarán con su propia Casa de Adoración. Al igual que su
predecesora de Ishqabad, cada una de ellas se convertirá en un foco de servicios
humanitarios, sociales, educativos y científicos.