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La Esencia incognoscible |
| La mejor manera de
explicar cómo ven los bahá'ís su relación con Dios, con la religión y con sus
prójimos es partiendo del concepto bahá'í de "Dios". Para empezar, dicho
concepto conlleva reconocer que Dios es en esencia incognoscible.
Bahá'u'Iláh enseña que Dios es el Creador
del Universo y su regidor absoluto. La naturaleza de Dios es ilimitada, infinita y
todopoderosa. Por lo tanto, ningún ser mortal, hombre o mujer, puede mediante su
intelecto y capacidades finitas comprender o entender la realidad divina, sus motivos y
forma de proceder.
El que sea incognoscible en Su esencia no impide que Dios se dé a
conocer a la humanidad a través de una serie de Mensajeros Divinos, que son la única
vía de acercamiento. Entre ellos se cuentan los Fundadores de las grandes religiones:
Moisés, Krishna, Zoroastro, Buda, Cristo y Muharnmad, por mencionar los más conocidos.
Los bahá'ís también consideran profetas a Noé y Abraham.
" En esta época, una vida nueva se agita dentro de todos los pueblos de
la tierra". --Bahá'u'lláh |
Los
Mensajeros, en palabras de Bahá'u'lláh, son las
"Manifestaciones de Dios". Las Manifestaciones son espejos perfectos en donde se
reflejan los atributos y perfecciones de Dios; de esta manera se convierten en canales de
comunicación de la voluntad divina para la humanidad.
Dicha idea -es decir, que Dios haya
enviado a Sus mensajeros para educar a la humanidad- es denominada "revelación
progresiva". Por decirlo con una analogía: tal y como los niños comienzan
aprendiendo ideas sencillas en sus primeros años de escuela y van recibiendo unos
conocimientos más complejos según avanzan en cursos sucesivos, del mismo modo la
humanidad ha sido "educada" por una serie de Mensajeros de Dios. En cada época,
las enseñanzas de los Mensajeros de Dios se amoldan al nivel de madurez colectiva
alcanzado por la humanidad.
Dos estaciones
Las Manifestaciones de Dios poseen dos estaciones. Por un lado, son
seres divinos en los que se refleja perfectamente la voluntad de Dios. Por otro lado, son
seres humanos sujetos a nacimiento, enfermedad, sufrimientos y muerte. Son seres
diferentes que se dirigen a la humanidad en distintas etapas de su historia. Estas
diferencias son las que dan lugar en parte a las distinciones culturales que se observan
en las religiones, diferencias que en parte ocultan su unidad inherente.
"A cada Profeta al Que Dios, el Todopoderoso
y Creador Sin Par, ha escogido enviar a los pueblos de la tierra, Le ha sido encomendado
un Mensaje y se Le ha encargado actuar del modo que mejor convenga a los requisitos de la
época en que ha aparecido", dice Bahá'u'lláh.
En lo fundamental, sin embargo, el mensaje espiritual de los Mensajeros
de Dios es universalmente el mismo. Cada uno de ellos ha recalcado la importancia del amor
a Dios, la obediencia a Su voluntad, y el amor a la humanidad. Aunque valiéndose de
palabras diferentes, cada uno ha enseñado la "Regla de Oro": que los hombres
traten a los demás como ellos mismos quisieran ser tratados.
" La palabra de Dios ha encendido el corazón del mundo; cuán lamentable
sería si fracasarais en inflamaros con su llama". --Bahá'u'lláh |
"Sabed con
seguridad que la esencia de todos los Profetas de Dios es una y la mismo",
escribió Bahá'u'lláh. "Esta unidad
es absoluta. Dios el Creador, manifestó: No hay distinción alguno entre los portadores
de Mi Mensaje (...)".
Las Manifestaciones de Dios hacen llegar la voluntad de Dios a la
humanidad a través del proceso de revelación divina. Dicho proceso aparece registrado en
los libros sagrados de la humanidad, libros que van desde la Torah al Corán y entre los
que se incluyen las escrituras hindúes, budistas, cristianas y zoroastrianas. Tales
escritos son el registro de la palabra revelada por Dios a la humanidad.
Bahá'u'lláh
afirma que la Palabra de Dios obra en el mundo como "la llave maestra".
Sólo ella puede desplegar el potencial espiritual latente en toda
persona. Sin la palabra de Dios los seres humanos permanecerían cautivos del instinto y
de los condicionamientos culturales, prestando más atención a las cualidades
relacionadas con la supervivencia física. La codicia, el egoísmo, la falta de honradez,
la corrupción y otros vicios prosperan allí donde falta la dirección divina.
" Las puertas del conocimiento del Antiguo Ser han estado
cerradas a los ojos de los hombres, y continuarán eternamente cerradas. La comprensión
de ningún hombre podrá siquiera tener acceso a Su santa Corte. Sin embargo, como muestra
de Su misericordiá, y en prueba de Su amorosa bondad, Él ha manifestado a los hombres
los Astros de Su guía divina, los Símbolos de Su unidad divina, y ha ordenado que el
conocimiento de estos seres santificados sea idéntico al conocimiento de Su propio Yo...
Cada uno de ellos es el Sendero de Dios que enlaza este mundo con los reinos de lo
alto". --Bahá'u'IIáh |
Para los bahá'ís los libros, tablas y cartas
escritas por Bahá'u'lláh
representan la Palabra de Dios renovada para este día. Si bien concuerdan con las
revelaciones religiosas del pasado, y representan "la inmutable Fe de Dios, eterna en
el pasado y eterno en el futuro", los escritos de Bahá'u'lláh contienen
verdades nuevas sobre la voluntad de Dios para la humanidad actual.
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" Texto tomado de Los
Bahá'ís, publicación de la Comunidad Internacional Bahá'í ". |
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| Tal y como los niños comienzan
aprendiendo ideas sencillas en sus primeros años de escuela y van recibiendo unos
conocimientos más complejos según avanzan en los cursos ulteriores, del mismo modo la
humanidad ha sido "educada" por una serie de Mensajeros de Dios, entre ellos
Moisés, Krishna, Zorocistro, Buda, Cristo y Muhommad. Bahá'u'lláh es el más reciente
de entre los "Educadores divinos". En la foto una clase de porvulitos en una
escuela bahá'í de Brasil. |
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| Leyendo la Palabra de Dios. |
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