LO
QUE BAHÁ'U'LLÁH ENSEÑA ACERCA DE DIOS, LA RELIGIÓN Y LA NATURALEZA HUMANA
En la Historia, la llegada de un nuevo Mensajero de Dios
representa un momento crucial de la humanidad. Cada Mensajero impulsa un renacimiento
espiritual gracias al cual la persona se regenera y la sociedad logra avanzar. La
revelación de Bahá'u'lláh y el resurgir espiritual que la acompaña resultan
especialmente significativos al coincidir con la madurez de la humanidad.
Hay
un solo Dios, Creador del Universo. A través de la Historia Dios se ha revelado a la
humanidad a través de una serie de Mensajeros Divinos, cada uno de los cuales ha sido
fundador de una gran religión. Entre ellos se encuentran Abraham, Krishna, Zoroastro,
Moisés, Buda, Jesús, Muhammad. Esta sucesión de Maestros es el reflejo de un solo
"plan divino" por el que a lo largo de la historia las personas han tenido
conocimiento de su Creador y han desarrollado sus capacidades morales y espirituales. En
este proceso la meta ha sido ir preparando a la humanidad para que alumbre una
civilización global, única y en continuo progreso. Bahá'u'lláh es el último de los
Mensajeros en revelarnos la voluntad de Dios.
Esto es en síntesis lo que Bahá'u'Iláh enseña sobre Dios, la religión y la humanidad. Los
bahá'ís suelen expresar estas creencias remitiéndose sencillamente a la unidad de Dios,
la unidad de la religión y la unidad de la humanidad. En efecto, la unidad es el tema en
el que se engloban todas las demás creencias baháís. Dicho en términos teológicos, la
unidad se hace patente en la existencia de un plan único de Dios para la humanidad.
Junto con estas ideas se encuentra esa otra según la cual la persona
es un ser esencialmente espiritual. Aunque los seres humanos posean un cuerpo físico, lo
que mejor los identifica como tales personas es el alma invisible, racional y sempiterna.
El alma anima al cuerpo y distingue a la persona del animal. Crece y se
desarrolla mediante la relación con Dios, de acuerdo con la especial mediación de Sus
Mensajeros. La relación se alimenta gracias a la oración, el conocimiento de las
escrituras reveladas por los Maestros Divinos, el amor a Dios, la autodisciplina moral y
el servicio a la humanidad. La vida adquiere significado a través de este proceso.
" Sabe con certeza que la esencia de todos los Profetas de Dios
es una y la misma ". --Bahá'u'lláh |
El cultivo de la vida espiritual no está
exento de ventajas apreciables. En primer lugar, la persona desarrolla algunas de las
cualidades innatas que son causa de la felicidad humana y del progreso social, como por
ejemplo fe, valor, amor, compasión, honradez y humildad. A medida que estas cualidades se
patentizan, tanto más progresa la sociedad.
Otro de los efectos del desarrollo espiritual
es la disponibilidad del alma hacia Dios. Al acercarse a Dios la persona se prepara
gradualmente para la otra vida. Tras la muerte fisica, el alma emprende un nuevo camino
hacia Dios a través de "mundos" o planos de existencia. En términos
tradicionales el progreso en esta travesía se asemeja al "cielo". Pero si el
alma no se desarrolla, permanece entonces distante de Dios, en lo que la teología
cristiana y musulmana denominan "infierno".
En la Historia, la llegada de un nuevo
Mensajero de Dios representa un momento crucial de la humanidad. Cada Mensajero da impulso
a un reverdecer espiritual gracias al cual la persona se regenera y la sociedad logra
avanzar. La revelación de Bahá'u'lláh
y el resurgir espiritual que la acompaña, resultan especialmente significativos al
coincidir con la madurez de la humanidad.
Bahá'u'lláh enseña que
la humanidad, en cuanto existencia colectiva, ha entrado hoy día en su etapa de madurez.
Al igual que sucede cuando un adolescente llega a la madurez, nuevas posibilidades de
autorrealización se abren. Empresas de alcance mundial antes desechadas por imposibles
son ahora realizables, como por ejemplo: la consecución de la paz mundial, el logro de la
justicia social a escala universal, la implantación de una tecnología equilibrada, el
crecimiento, la plasmación de los valores humanos y la protección del entorno natural.
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