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La unidad de la humanidad

La unidad de la humanidad es el concepto que sirve de base a los demás principios de justicia social de la Fe Bahá'í.

Baháu'lláh condenó el prejuicio racial y étnico con estas palabras de apremio: "Cierra tus ojos a las diferencias raciales, y a todos extiende tu bienvenida con la luz de la unidad".

"Las mujeres y los hombres han sido y siempre serán iguales a los ojos de Dios ". --Baháu'lláh

Asimismo, Bahá'u'lláh proclamó inequívocamente la igualdad de los géneros -en una época en la que el movimiento feminista comenzaba a luchar por el sufragio, una idea desconocida por completo en el Oriente Medio. Este hecho Le convierte en el primer Fundador de una religión en la que se defiende la igualdad estricta de¡ hombre y de la mujer.

Más aún, en el supuesto de que la familia (o la sociedad) carezca de medios para educar a sus hijos con equidad, las chicas deberían ser tratadas con preferencia. "Hasta que la realidad de la igualdad entre la mujer y el hombre no sea alcanzado y firmemente establecida, no será posible que la humanidad alcance el máximo desarrollo social", afirman las escrituras bahá'ís.

La meta de la igualdad completa no pasa por alto las diferencias naturales que se dan entre los dos géneros. Bahá'u'lláh hace hincapié en la importancia de la maternidad, paternidad y vida familiar.

" Aquel que es tu Señor, el Todomisericordioso, abriga en su corazón la esperanza de ver a la raza humana como una sola alma y un solo cuerpo ". --Bahá'u'lláh

Por otra parte, Bahá'u'lláh hace un llamado a la justicia económica, corolario natural del principio bahá'í de la unidad del género humano. En Sus escritos Bahá'u'lláh se explaya detenidamente sobre la necesidad de promover la justicia económica y propone para ello remedios específicos con los que pueden moderarse las desigualdades extremas de riqueza que se dan en nuestra sociedad. Entre tales remedios se cuentan la redistribución de la riqueza mediante el impuesto sobre la renta así como el concepto de distribución de los beneficios.

Partiendo de la inmensa capacidad de progreso que anida en la humanidad, los escritos bahá'ís consecuentemente hacen de la educación una de sus preocupaciones principales. "Trato a la persona como si fuera una mina rica en gemas de valor inestimable", escribió Bahá'u'lláh. "Sólo la educación puede hacer que revele sus tesoros, y capacitar a la humanidad para sacar provecho de sus entrañas".

La educación, según esto, debería ser universal e incorporar la enseñanza positiva de los valores espirituales y de las actitudes morales. Desde el punto de vista bahá'í la "educación básica" del futuro deberá ir mucho más lejos que el aprendizaje memorístico o la enseñanza de unas cuantas destrezas. Los estudiantes deben tener a su disposición herramientás que les permitan analizar las necesidades sociales, tomar parte en los planes y actividades de su comunidad e investigar la verdad por su propia cuenta. La unidad de la humanidad es el elemento esencial del currículum bahá'í.


La ciencia y la religión

El tema de la unidad también está presente en las enseñanzas bahá'ís relativas a la ciencia. Los escritos de Bahá'u'lláh presentan la religión y la ciencia como enfoques diferentes y armoniosos que hacen posible una mejor comprensión de la realidad. Los dos caminos son, en esencia, compatibles y se refuerzan mutuamente.

El método científico es el instrumento con que la humanidad cuenta para entender el lado físico del universo. Gracias a él puede describirse la composición del núcleo atómico o la estructura del DNA. En él se encuentra la llave que da paso al descubrimiento de nuevas tecnologías. Sin embargo, la ciencia no nos instruye en el uso que debamos hacer de tales conocimientos. La revelación de Dios, en cambio, sirve de fundamento para los fines y valores de nuestra vida. Da respuesta a las preguntas sobre la moralidad, sentido de la vida y relación con Dios, preguntas que la ciencia no puede responder.

La investigación independiente de la realidad, sea científica o religiosa, recibe una atención especial en los escritos de Bahá'u'lláh. Las personas deben esforzarse por liberarse de los prejuicios, las presunciones y la mera adhesión a la tradición o autoridad tradicional. La consulta es un instrumento crítico para el descubrimiento de la verdad. [Véase pág. 43.]

Bahá'u'lláh aboga por la adopción de un idioma auxiliar internacional que sirva para promover la unidad. "Se acerca el día cuando todos los pueblos de la tierra habrán adoptado un idioma universal y un sistema común de escritura",

Bahá'u'lláh escribe en una de sus Tablas. "Cuando esto llegue a ser realidad, cualquiera que sea la ciudad hacia la que una persona se proponga viajar, será como si esa persona hubiese entrado en su propia casa". Importa destacar el término "auxiliar". La exhortación de Bahá'u'lláh no es un mandato para la uniformidad cultural. A decir verdad, las enseñanzas bahá'ís destacan y promueven el valor de la diversidad cultural. Cuando estos principios fueron enunciados por vez primera hace más de cien años, eran más radicales que ningún otro programa que haya podido elaborarse. El hecho de que con el tiempo no hayan perdido vigencia, sino que más bien la hayan reforzado al difundirse mundialmente, dan fe de la autenticidad con que fueron alumbrados.

La línea de conducta que Bahá'u'lláh ha sentado como patrón de la persona (casada o no, individualmente considerada o como miembro de una familia) responde cabalmente a las verdaderas necesidades de la sociedad actual. Al igual que ocurre con los principios sociales, las leyes de Bahá'u'lláh relativas a la moral individual y a la estructura de la familia aspiran a promover la unidad y bienestar de la familia en su conjunto. "Quienes hayan sido dotados de perspicacia reconocerán al punto que los preceptos sentados por Dios constituyen los medios más elevados para el mantenimiento del orden del mundo y la seguridad de sus pueblos", escribe Bahá'u'lláh.

" El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad, no podrdán ser alcanzados hasta que su unidad sea firmemente establecida". --Bahá'u'lláh

Es precisamente esta perspectiva, en la que los criterios de conducta social y personal sentados por Bahá'u'lláh se alían para resolver problemas hasta hoy día considerados irresolubles, la que justifica el optimismo con que la comunidad mundial bahá'í aborda sus tareas. Ya se trate de la degradación medioambiental, el flagelo del racismo, o el desgaste de la familia, los bahá'ís tienen la convicción de que los escritos de Bahá'u'lláh proporcionan respuestas adecuadas. El compromiso de los bahá'ís consiste justamente en compartir con los demás estas convicciones y respuestas.

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" Texto tomado de Los Bahá'ís, publicación de la Comunidad Internacional Bahá'í ".


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Bahá'ís con un grafiti en la fiesta "Por la Paz" en Australia

 

 


 

 

 

 

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